Corría el año 1992 cuando James Carville, actuando como jefe de estrategia de Bill Clinton tuvo que organizar y plantear un mensaje llamativo para los ciudadanos de Estados Unidos que sirviera para diferenciarse de su otrora rival, George W. Bush y fruto una sesuda tarea de marketing político nacieron tres principios básicos que colgó en el cuartel general del bando demócrata:

  • El cambio contra la continuidad
  • La economía, estúpido
  • No olvides el sistema de salud

Del primer concepto ya hablamos en el último post con la historia de la creación de la APBCLM mientras que el tercero (la sostenibilidad y la tranquilidad) será motivo de exposición en las próximas fechas. Vamos a tratar la principal premisa por la cual el marido de la previsible candidata demócrata en las elecciones de Noviembre 2016, consiguió llevarse el gato al agua en su momento

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Desde la APBCLM hemos tratado de darle una vuelta de tuerca a aquellos conceptos donde, desde un punto de vista responsable de gestión, se hacía imperioso actuar. No hemos inventado la rueda, sino simplemente hemos escuchado aquellas demandas de los colectivos involucrados en la práctica deportiva todos los fines de semana a lo largo y ancho de Castilla la Mancha. Vamos a poner tres ejemplos sencillos:

EJEMPLO NÚMERO UNO: El 95% de los pabellones donde se juega baloncesto en Castilla la Mancha, son de titularidad pública (generalmente municipal) por lo que, el cuadrante de actividades deportivas que se realizan los fines de semana no cae en los clubes, debiendo adaptarse a franjas horarias rígidas durante toda la temporada así como a posibles modificaciones de última hora que puedan surgir por la dinámica vecinal. Desde que la memoria alcanza, la FBCLM ha planteado cualquier modificación de los elementos esenciales del partido (fecha, horario de inicio y pabellón de juego) como una tasa encubierta a los clubes, ¿dónde va destinado ese dinero? Si acudimos a la Cuenta de Perdidas y Ganancias de cualquier ejercicio ya vencido de la FBCLM, observamos que se suma dentro de la cuenta general por lo que, no hay ninguna finalidad explícita para dichos fondos recaudados, o dicho de otra forma, va a contribuir al sostenimiento de los gastos fijos federativos.

La APBCLM desde sus primeros dosieres, cambia el concepto de responsabilidad. Es consciente de la dificultad de influir en la organización deportiva de las instalaciones municipales, pero si entiende que los clubes tienen total autonomía para organizar su propia estructura interna (apoyado a su vez por un número ilimitado de fichas y la gratuidad de las licencias de entrenador y delegado), por ello, pide siempre conformidad para cambio con 15 días de antelación aunque en la práctica, se han registrado cambios incluso a 48 horas de la celebración del partido con el beneplácito de los equipos y la generosidad de los árbitros a la hora de cambiar las designaciones (no hay que olvidar que un cambio en las designaciones supone una modificación del tiempo del árbitro/auxiliar en su periodo de ocio).

Pasemos de la filosofía a las matemáticas, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Hasta la fecha de redacción de esta entrada de Blog se han modificado 73 partidos ya respecto al calendario oficial de juego en todas y cada una de las competiciones. Los cambios generalmente se producen entre 5 y 10 días antes de la celebración del partido por lo que, si acudimos al documento publicado por la FBCLM y calculamos un coste medio de 75€/cambio, es fácil demostrar que se han ahorrado 5.475€ en tasas no finalistas a los clubes en tan solo unas pocas semanas de competición.

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EJEMPLO NÚMERO DOS: Todos los meses de Julio, temporada tras temporada, recibía la llamada “carta de renovación” del Comité Técnico Arbitral de Baloncesto de Castilla la Mancha donde se instaba al envío de la documentación para la obtención de la licencia federativa (así como el seguro obligatorio e ilimitado de accidentes que obliga la Ley del Deporte, aunque más tarde, descubrí que la póliza suscrita por la FBCLM tenía un periodo de carencia de 9 meses por lo que, el seguro suscrito tenía menos cobertura que el primer teléfono móvil que tuve, pero esto es otro tema) así como se requería el pago de 24€ de gastos de tramitación (¿alguien se acuerda de los 6€ extra con los que se penalizaba el envío fuera de plazo?) como pago a cuenta de la cantidad final a pagar por el colectivo arbitral según su categoría (a saber, unos 80€ en categoría Nacional y unos 25€ en las últimas categorías de autonómica). En la APBCLM no hay como tal pago por licencia de árbitros y el seguro está incluido dentro de los costes organizativos de la liga. Se ha apostado en esta primera temporada por facilitar a los árbitros su incorporación al arbitraje ya que, tras unos últimos años de descrédito y renuncia por parte del colectivo ante la falta de pagos sistemática, se habían perdido muchos efectivos para dirigir los partidos.

Es necesario añadir la cuestión de la indumentaria y la obligatoria uniformidad. Los árbitros APBCLM han abonado el 50% del precio de una camiseta idéntica para toda la Región sin señalética externa (10€) así como la elección (no obligación) de haber adquirido una cazadora que puedan usar en estos duros meses de invierno (15€). En total su inversión ha sido de 25€. Nada que ver con la imposición previa que se marcaba desde la sede de Francisco de Ocampo 1, de tener todos la misma camiseta, pantalón y cazadora al precio unitario de 27€ (en total 81€). Si me pongo a pensar como un joven recién salido de bachillerato y con la ilusión de poder disfrutar de mi deporte favorito en mi comarca, no es raro pensar que se me quiten las ganas de arbitrar sabiendo que tengo que desembolsar más de 100€  antes incluso de debutar. Por otro lado, siempre quedó la duda razonable de saber con certeza si la ropa arbitral se entregaba gratis por publicidad o si efectivamente se pagaba a la marca comercial. En todo caso no se puede saber ya que nada de esto está incluido en la Cuenta de Pérdidas y Ganancias de la Federación de Baloncesto de Castilla la Mancha (al menos hasta el ejercicio 2014), ni en la partida de compras, ni en la partida de ventas y mucho menos cualquier tipo de reseña de valoración de ese material por su valor venal.

De nuevo aparecen el concepto de economías de escala, muchos pocos hacen un gran mucho y si pensamos que hace unos años la Federación quiso establecer el Proyecto 1000 como bandera de captación de nuevos colegiados y auxiliares, un mero ejercicio de cálculo nos marca que las cantidades potenciales de generación de recursos federativas por este concepto podían alcanzar (sobre el papel, desconozco el grado de éxito final del mencionado proyecto) un buen puñado de miles de euros cada vez que se renovaba la imagen arbitral (¿cuántas camisetas habéis llegado a coleccionar?) o una importante suma en todo caso cuando no tocaba modificar el fondo de armario. Los árbitros también tenían su propia tasa encubierta, la cual no la sufren en estos momentos en la APBCLM por las razones previamente mencionadas.

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EJEMPLO NÚMERO TRES: Las sanciones son una de las medidas punitivas que se ejercen cuando no se cumple un comportamiento deportivo dentro o fuera del terreno de juego. Bajo mi punto de vista debe existir una ponderación correcta entre las sanciones deportivas y las de tipo pecuniario ya que, los infractores no tienen casi nunca la misma sensibilidad y a quien prefiere pagar más si le permiten jugar a su deporte favorito mientras que otros prefieren descansar pero evitar rascarse el bolsillo. Por ello que la sanción económica o la reparación de daños son necesarios tanto por acercarse lo más posible al propio ordenamiento jurídico así como para evitar que se produzcan comportamientos fuera del decoro y la deportividad. Ahora bien, ¿Cuál es la finalidad de ese dinero? Si observamos de nuevo las cuentas federativas, vemos que su destino es el cajón gordo y que tiene un efecto más recaudatorio que la propia reinserción o modificación de la conducta censurable por parte del infractor.

Desde la APBCLM vinculamos toda sanción (excepto aquellas vinculadas a derechos arbitrales o a reparación del daño producido, como por ejemplo, la no presentación a un partido sin avisar de dicha circunstancia) a una causa social (en el sentido amplio) de libre elección por parte del infractor. Entendemos que si el propio deportista es consciente que está pagando una multa por una actuación errónea y que dicha multa va destinado a algo tangible por su parte, se está “educando” al infractor. Y de nuevo, la pregunta de rigor, ¿de cuánto dinero estamos hablando? En los cierres de la FBCLM la cantidad solía ascender en torno a un millón de las antiguas pesetas y en la APBCLM las cantidades son muy reducidas en comparación con lo establecido en el ámbito federativo. Es más, desde el propio expediente se indica el proceso de reinserción y de aprendizaje del jugador que ha cometido una acción incorrecta y en la gran mayoría de los casos observamos como el propio infractor hace una donación mayor de las cantidades inicialmente establecidas (ya sea por sus propios medios o por medio de una aportación adicional del club). Por ello, así como con la colaboración continua con las acciones sociales de los clubes (desde recogidas de alimentos, días solidarios, etc…) se está creando una sólida red de responsabilidad social del baloncesto de Castilla la Mancha con su entorno que genera una imagen positiva de este deporte en la Región, en contraposición de las más que negativas noticias que últimamente han salpicado este deporte en España (con la destacable ausencia del ínclito dicho sea de paso)

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Cuando tienes una organización que solo en personal, dedica casi 1000€ cada día hábil en subir la cortina de su “negocio” (Presupuestos FBCLM 2015) y que tiene que sostener su propia actividad de fomento y difusión del deporte del baloncesto en la región de Castilla la Macha con tasas/sanciones/impuestos/gravámenes fuera de todo destino finalista, empiezas a entender muchos de los sinsabores y quejas de cualquiera de los miembros de los estamentos del deporte de la canasta en nuestra Comunidad Autónoma ya que ven que no tiene sentido sostener una estructura que no destina la mayor parte de sus recursos en cumplir sus estatutos fundacionales: que haya cada vez más y mejor baloncesto en nuestro entorno.

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En conclusión y volviendo al slogan no oficial de Clinton de hace dos décadas y media. Dando por hecho que suenan tiempos de cambio y que el objetivo es tener un baloncesto sostenible en el largo plazo, que nadie se olvide que el mayor problema actual que se observa en el deporte de la canasta es la economía y es aquí donde deben ir las principales preguntas de todos y cada uno de los que nos hemos sentido estúpidos durante tanto tiempo con este tema cada vez que nos preguntaban por nuestro deporte favorito.