Hace unas semanas, preparando la fase final de la Copa APBCLM me pidieron que escribiera unas palabras de motivación para la competición que iba a celebrarse en la Solana. Tras mirar los textos escritos previamente y que habían servido como presentación de los distintos torneos y fases finales realizados en Castilla la Mancha, decidí que era de rigor poder dedicar unas líneas a la excepcionalidad que supone romper la rutina del campeonato liguero, pero creí mucho más conveniente sacarlo a la luz y redactarlo con posterioridad a su celebración. ¿Para qué sirve glosar una serie de loas hacia la localidad que organiza el evento si no había tenido el placer de visitar sus calles o conocer el trabajo de su gente?.
No hace falta dedicar más párrafos a enumerar los resultado deportivos con los éxitos de Basket Cervantes o del Basket Atlético Puertollano o el gran impacto social reflejado en redes sociales que tuvo la #copaAPBCLM durante ese magnífico fin de semana de baloncesto vivido en los Pabellones de la Moheda y Antonio Serrano. Estas líneas servirán como pequeña intrahistoria de lo vivido más allá de las pistas.

Sería desagradecido no dedicar las primeras líneas de esta crónica paralela (o crónica rebelde, según se mire) a un buen amigo como es Pedro José Chacón. Mi amistad con el base de la Solana data de hace varios años ya que su hermano Agustín fue compañero mío de universidad en Alcalá de Henares y compañero de fatigas en el Consejo de Estudiantes de la UAH. A raíz de esa relación y de la creación del proyecto ASDFGH en Guadalajara, tanto Agustín como Pedro se ofrecieron a colaborar con el baloncesto alcarreño de la forma que fuera ya que querían dedicar su (ya de por si) escaso tiempo libre al deporte que les apasionaba. Tras un par de temporadas pitando en mi querida Alcarria, Pedro se volvió para su querida La Solana. Eso si, la relación y amistad nunca se enfrió ya que, pocos meses después nació el proyecto APBCLM y el otrora jugador de su adoptivo Guadalajara Bees volvía a participar en un proyecto nuestro como director de juego en su natal CB La Solana. Pedro me abrió las puertas de su casa con tanto cariño (los Bizcochos Borrachos de mi tierra que llevé para que recordara el sabor de Guadalajara me parecieron muy escasos) que me sentí abrumado.

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Desde estas líneas, si lo visto en esos días en casa de Pedro es muestra de la hospitalidad de los solaneros, recomiendo a todo el mundo que alguna vez en la vida tenga la oportunidad de conocer esta bonita tierra de Ciudad Real ya que se sentirá como en su segundo hogar. A todos los miembros de ese hogar, gachas…digo, gracias J

Una de las cosas que más pude valorar (aunque creo que se me acaba el chollo pronto debido a la propia magnitud del proyecto y a los necesarios pasos al frente que hay que dar para seguir desarrollando esta iniciativa) es que, aunque mi nombre (y todas sus distorsiones y apelativos cariñosos) es conocido en estos momentos, no lo es tanto mi rostro por lo que, ocurrieron algunos momentos graciosos con los equipos, entrenadores y propios jugadores participantes de la Copa APBCLM. Por ejemplo, tuve el placer de compartir un par de conversaciones sobre la APBCLM sin que mi interlocutor pudiera identificarme, por lo que, fue muy gratificante escuchar a la par las buenas palabras sobre el proyecto en curso y sobre todo, las propuestas de mejora para el futuro que se decían por el buen funcionamiento del Baloncesto de Castilla la Mancha. Muchas de estas conversaciones (ya vinculando nombre, rostro y responsabilidades en curso) fueron con los componentes del equipo de Fritos Sevilla CB La Solana (brillantemente clasificado para el Grupo Oro de la Liga APBCLM) que aparecían por todas partes con la mejor de las disposiciones para colaborar o sumar para que todo saliera perfectamente. ¿Qué hacía falta alguien en puerta? Iban dos ¿Qué hay que pitar en el Antonio Serrano parte de la Minicopa? Van hasta de repuesto. ¿Qué hay que atender a los equipos? Va la gente del Club y media docena de amigos de la localidad para que nadie se pierda y esté atendido en todo momento. Todo ello, no hubiera sido posible sin la excepcional labor de coordinación de su junta directiva y principales responsables que no se despegaron de la Moheda en ningún momento. La gran labor de trabajo de Fernando García (antes, durante y después, que hasta se preocupó que todo saliera a la perfección incluso estando de viaje en USA en los días previos), la recepción y responsabilidad asumidas por su presidente Francisco hacia todos los que pisaban el pabellón solanero, la versión multitarea de Vitu que aparecía por todas partes con la satisfacción del trabajo bien hecho o la siempre necesaria presencia de Ángel que no dejaba de sumar cada vez que aparecía por los pabellones. Me quedo con una frase escuchada en el Antonio Serrano en la Minicopa “Esto lo empezamos hace una década con unos pocos chavales y ya estamos muy ceca de los 200 miembros en el club”. Mis mejores deseos y voluntad de trabajo conjunto, así como el presente reconocimiento para que dentro de una década, se siga presumiendo (sanamente) de lo conseguido.

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Me gustaría también hacer un reconocimiento explícito a la labor del responsable técnico arbitral de Castilla la Mancha APBCLM. Cuando se creó el proyecto, una de las principales necesidades era nombrar una persona de consenso entre los propios árbitros y clubes. La labor invisible e indispensable de Víctor Camacho se vio durante la Copa APBCLM: presente en todos los partidos, valorando y dando instrucciones sobre el trabajo técnico del resto de compañeros, apoyando a los auxiliares de mesa, colaborando con la organización cuando era necesario y con unas designaciones que premiaban el buen trabajo realizado por los árbitros de Castilla la Mancha a lo largo de los primeros meses de competición con una mezcla de juventud y experiencia que estuvo a la altura de las necesidades de la cita. Muchas veces no se valora esta ingrata misión y tan necesario es exigir a los árbitros una mejora continua para seguir aspirando a cotas más altas como reconocer la labor que se hace de forma desinteresada con tanto cariño y amor al baloncesto. Mis respetos, mi confianza, mi agradecimiento y mis deseos de seguir creciendo en cantidad y calidad arbitral bajo el paraguas APBCLM. El camino es muy bueno gracias a gente como Víctor Camacho y a colectivos como ADEMAO, LBC, ALBA, TOB y ASDFGH.

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Lo bueno de haber visto todos los partidos y de haber estado muchas horas en el pabellón de la Moheda es que te permite conocer las opiniones de mucha gente y te quedas con esos pequeños detalles que diferencian las cosas hechas con gusto de las cosas hechas por necesidad. Poder ver al concejal de deportes del Excmo. Ayuntamiento de la Solana durante todas las finales y ver como apoya de forma natural al deporte de su municipio fue el mejor síntoma de la salud del deporte solanero.444aaced-0c52-4ed6-ad21-004908f0c796

Poder ver en los días previos el compromiso de Sergio Martínez, entrenador y responsable del Hormigones Quintanar para que sus equipos de Minibasket pudieran competir con un mayor número de escuadras solo es comparable con su cara de satisfacción al ver a sus dos escuelas levantar trofeos por su alto desempeño en la Minicopa. Poder hablar de futuro con los equipos finalistas Basket Atlético Puertollano y Basket Cervantes (tanto para afrontar las fases finales de liga como la temporada 2016-17 que está más ceca de lo que parece) y ver esa sana rivalidad de equipos hermanos y que solo buscan mejorar y competir por diversión y por gusto a este deporte (un placer ver esa sana rivalidad deporiva entre Eduardo Moragón y Cruz Fernandez desde la estrategia de los banquillos). Poder ver la ilusión de Abel Cajo del Basket Chinchilla sobre lo que significa recuperar este deporte en su localidad y que ya están trabajando en el siguiente curso deportivo, con la misma ilusión que ves a las jóvenes cadetes-junior del EBA Albacete dando la cara en sus semifinales con el orgullo de quien sabe que para ganar finales hay que seguir llegando a ellas. O también poder ver la satisfacción insatisfecha de un perfeccionista como Abel Torres tras caer con muy buena imagen en semifinales con el CB Socuéllamos, pero que al día siguiente se pone a trabajar con sus alevines en la Minicopa APBCLM con un ojo puesto en el debut en el Grupo Oro. Tantos detalles que llenan de recuerdos la bitácora de la primera Copa APBCLM y que sirve de pistoletazo de salida a futuras competiciones y fases finales de nuestra organización (la de todos) en 2016 con las Final Four autonómicas y provinciales así como el mayor reto organizativo de la temporada: el TOP16 regional de equipos provinciales. 200 jugadores, 3 días, 50 partidos y una sede por decidir que será el epicentro del baloncesto de Castilla la Mancha en pocas semanas. Sea donde sea, la Solana ha puesto el listón tan alto, que será tan complicado como motivante estar a la altura.

¿Para qué puedo escribir unas líneas en blanco y negro, aventurándome sobre una competición que va a ocurrir en el futuro cuando simplemente puedo recordar en color, todos y cada uno de los buenos momentos vividos a lo largo de muchas horas de buen baloncesto en la Moheda? La resaca de esta Copa APBCLM es maravillosa y no da dolor de cabeza, sino ganas de seguir borrachos de este deporte que compartimos.

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