Han pasado más de 20 años, pero todavía recuerdo aquel día como inolvidable, porque fue la primera vez que tenía contacto directo con el baloncesto, aquel día en el que para mi fue una alegría y decepción a la vez, se me quedó marcado, y desde entonces cada día que me levanto, pienso “que el balón siga botando por Dios”…

Corría principios de cuarto curso de primaria, era un martes lo recuerdo perfectamente, mi equipo “PMD Miguelturra”, tenía que jugar un partido de liga, se jugaba entre semana, porque era la primera fase, y el equipo local Colegio Santo Tomás de Villanueva (Ciudad Real), había cambiado el partido a la jornada del martes; nuestro “profe”, Don Víctor, tenía que autorizarnos para poder salir antes de clase coger “la camioneta” (bus), para desplazarnos a Ciudad Real, habíamos comenzado el colegio no hace mucho, sería el mes de octubre de 1988, ya ha llovido verdad. La alegría de vestirme de corto, camiseta blanca con raya amarilla, y el número 11 a la espalda, no lo olvidaré nunca. Yo me vine muy contento, aún triste por la derrota perdimos 71-3, coincidiendo y fruto de la casualidad, que yo anote una canasta y un tiro libre.

Allí y en ese momento nunca llegue a pensar, que este deporte me lo daría todo, como puedo decirlo a día de hoy.

Desde aquel día que era un niño, hasta ahora que ya tengo algunas canas (aunque me siento muy joven todavía), he sido, jugador, monitor deportivo, entrenador, delegado de equipo, delegado de campo, comentarista para televisión y radio, redactor deportivo, cámara de eventos deportivos, y ahora solo me faltaba ser presidente, pero todo siempre fue unido al Baloncesto, algunas veces como “hobby”, otras como profesional por mi trabajo en un medio de comunicación.

La palabra baloncesto para mi significa, aire, respirar, latir, algo que no puede parar dentro de mi, por eso cada día que me despierto, pienso y sueño “Que el balón siga botando”.

Fijaros si han pasado años, después de darlo todo en una pista, primero como jugador y luego como entrenador, esta temporada ha sido el momento de decir descanso, ahora lo hago desde fuera, disfrutando de la misma forma, pero tengo ya ganas de volver, y eso que solo llevo unos meses fuera, pero uno lo lleva por dentro y es vena baloncestista me sale por todos los sitios. Desde aquel 1988 hasta ahora 2015, han pasado por mi vida, cientos y cientos de historias, buenas, malas, regulares, pero como dije antes, siempre con el balón de fondo, y pronto seguro volverá a ser en una pista, ahora al menos por ahora, mi mujer, mi hijo, mi trabajo, y mi club, lo copan todo, me muevo bien por lo despachos, que se dice en el argot, pero yo quiero estar en una pista y gritar “1…2…3… EQUIPO”